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Heraldo de Aragón (21/01/2007)
Decrece el número de cadenas con sede central en la región, aunque otras nuevas surgen con el apoyo del IAF.
En la foto Luis Romero (derecha) junto a Gregorio Romero es el nuevo presidente de la Asociación de Franquiciadores de Aragón (AFA)
LUIS H. MENÉNDEZ. Zaragoza | El último informe de Barbadillo Asociados sobre el sector de la franquicia en España recoge el descenso del 10 % en el número de enseñas con sede central en Aragón. La consultora experta en la materia tenía contabilizadas 30 marcas en 2005, pero a finales de 2006 ese número se redujo a 27, lo que coloca a nuestra Comunidad en el séptimo lugar en el ranquin nacional por detrás de Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía, Galicia y Castilla y León.
Quizás el puesto de Aragón en la lista esté acorde con su peso (en habitantes) en el conjunto de España, pero en lo que a franquicias se refiere esto no ha sido siempre así. Con el empuje de personas como Dioscórides Casquero -de la Cámara de Comercio de Zaragoza- y el buen hacer de empresarios con visión, la región se labró un nombre y un prestigio que no pasaba desapercibido en el mundillo franquiciador. No por casualidad, de hecho, aquí se celebraron los primeros congresos nacionales de franquiciadores. Clave en aquel impulso fue la creación de la Asociación de Franquiciadores de Aragón (AFA) -en 1996- y el papel que en ella desempeñaron empresarios como Javier Cabello (Vestirclub) o Mariano Carrasco (Hyperluz) en los años siguientes.
Pero las cosas han cambiado. La AFA continúa en la brecha, pero si años atrás en ella había quince integrantes, ahora en la organización están nueve miembros. Mario Moreno, de la franquicia de panaderías Panishop, ha sido su presidente en los últimos cuatro años y ahora será relevado por Luis Romero, presidente en España de la cadena Pivot Point (de formación en peluquería).
El número, en todo caso, no significa que a las franquicias que están funcionando les vaya mal. Ni mucho menos. Con largo recorrido continúan creciendo firmas como Imaginarium (jugueterías) o la cadena de franquicias de Pikolin, Bed's, especializada en productos para el descanso. La propia Panishop, impulsada por los hermanos Rébola, conserva su buena salud y sigue creciendo, incluso fuera de la Comunidad. Y surgen nuevos nombres: Re-Imagina (ver recuadro), que tras el éxito experimentado con los restaurantes italianos La Mafia se ha lanzado a nuevas aventuras. Y sí, mueren unas y nacen otras, mientras algunas empresas optan por dejar de franquiciar y crecer de otra forma (como Martín Martín).
La madurez
"Cuando algo madura pierde su brillo inicial, pero eso no quiere decir que las cosas vayan mal", apunta Mario Moreno. "El sistema de franquicia se está perfeccionando y eso permite su consolidación". En ese sentido, señala que ahora hay menos fraude que antes y que los franquiciados tienen más mecanismos de defensa que los existentes hace unos años. Esa sería la razón de que haya menos cadenas aragonesas, ya que se habría ´depurado` una lista que posiblemente era demasiado larga. Panishop, la enseña que representa, cuenta ya con 49 tiendas, 10 de ellas propias. Además de las de Zaragoza, 4 están en Huesca, 8 en el Levante y 6 en Madrid.
Jesús Arnau, del Instituto Aragonés de Fomento (IAF), coincide con Moreno en su valoración sobre la situación actual del sector franquiciador en la Comunidad. "Quizás no estemos en el aparente ´boom` de hace unos años, pero ahora hay unas cuantas empresas aragonesas con posibilidades de dar el salto y crear sus propias cadenas", declara. Las empresas a las que se refiere participan en la actualidad en una línea de trabajo del IAF -incluida en el programa Empresa- que ofrece a quienes se apuntan a ella la posibilidad de explorar si están en condiciones de franquiciar sus negocios. 34 empresas decidieron probar y en el primer diagnóstico 12 se han quedado fuera. De las 22 que permanecen, unas tres o cuatro podrían iniciar este año la creación de sus cadenas, informa Arnau. El IAF ha contado con el apoyo de la Asociación de Franquiciadores y de esa colaboración aún saldrán más frutos positivos. Porque la franquicia está viva.
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